- Según los datos recabados por el Brennan Center, las campañas y los comités han gastado $81 millones hasta ahora, y todavía falta una semana para los comicios.
- Como mínimo, las leyes estatales podrían exigir la plena divulgación de quiénes donan y gastan dinero en las contiendas judiciales.
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Una columna de opinión publicada en el New York Post de Rupert Murdoch la describió como “la elección más importante del año en los Estados Unidos”. ¿Será la contienda para alcalde de la Ciudad de Nueva York? ¿Quizá alguna elección para gobernador? No, el tabloide estaba exaltado por la contienda para la Corte Suprema de Wisconsin.
En Wisconsin, como en muchos estados, el electorado elige a los magistrados de la corte suprema. El 1 de abril, la candidata liberal Susan Crawford se enfrentará al conservador Brad Schimel. Esta elección se supone que no tiene un corte partidista, pero aquí no se engaña a nadie. El resultado de esta contienda podría revertir la actual mayoría liberal de la corte.
Hay argumentos sólidos en contra de las elecciones judiciales, pero la ciudadanía valora mucho la oportunidad de tomar este tipo de decisiones. Ningún estado que elige a sus magistrados ha revocado esta práctica en décadas.
Sin embargo, a medida que la política se vuelve más intensa, más polarizada y más costosa, las campañas electorales para ocupar el estrado de las cortes supremas ahora se parecen a lo peor de las elecciones primarias presidenciales, con anuncios agresivos, donaciones anónimas y el aval del presidente.
Ya es la contienda judicial más costosa de la historia de Estados Unidos. Según los datos recabados por el Brennan Center y analizados por mis colegas Ian Vandewalker y Douglas Keith, las campañas y los comités han gastado $81 millones hasta ahora, y todavía falta una semana para los comicios.
En 2023, la última vez que Wisconsin votó por un escaño en la corte suprema, lo ganó una magistrada liberal por 11 puntos porcentuales, una victoria que reflejó la respuesta del público contra la decisión de la Corte Suprema federal en el caso Dobbs, que disolvió el derecho al aborto.
Este año, los republicanos quieren que el debate esté impulsado por el apoyo a favor de Donald Trump en un estado que ganó hace tan solo unos meses. La semana pasada, el presidente le dio su aval a Schimel.
Los demócratas quieren que la contienda de este año no sea un referéndum sobre el caso Dobbs, sino sobre DOGE. Atacan a Elon Musk por estar financiando las elecciones a diestra y siniestra en un estado donde nunca vivió. Varios grupos vinculados a Musk han gastado más de $17 millones en esta contienda. Su comité de acción política llamado “America PAC” ha comenzado literalmente a regalar dinero, ofreciendo $100 a cualquier votante de Wisconsin que firme una petición contra los llamados “jueces activistas”. (Incluso John D. Rockefeller solo regalaba unos pocos centavos).
Las personas liberales y demócratas —que fueron quienes más donaron en la contienda para la corte suprema de Wisconsin hace dos años— también han contribuido con grandes sumas. Un grupo estatal con vínculos a grupos nacionales de donaciones anónimas y la filántropa Lynde Uihlein, de Wisconsin, contribuyeron con $6.2 millones para respaldar a Crawford. El multimillonario George Soros aportó $2 millones.
Gran parte de los fondos gastados es imposible de rastrear. Tal como lo demuestran los últimos datos, el gasto de la campaña de Crawford de $22 millones es más del doble de los $10.4 millones de Schimel. Pero grupos independientes como los súper-PAC y las fundaciones que aportan donaciones anónimas imposibles de rastrear favorecen muchísimo más a Schimel: $13.5 millones a favor de Crawford, en comparación con los casi $35.5 millones en respaldo a Schimel.
Detrás de todo esto se esconden temas en torno al derecho al voto y la representación justa. La Corte Suprema de Wisconsin primero aprobó y luego revocó el trazado de distritos manipulados con fines partidistas muy efectivos. Con una nueva mayoría, la corte podría volver a trazar esos mapas otra vez.
Todo esto difícilmente parece ser la mejor forma de despertar la confianza del público en los tribunales de justicia. Entonces, ¿qué tipos de reformas podrían corregir la situación?
Como mínimo, las leyes estatales podrían exigir la plena divulgación de quiénes donan y gastan dinero en las contiendas judiciales. Los estados también pueden imponer reglas éticas más estrictas para garantizar que los jueces no admitan casos donde estén involucrados sus mayores donantes. Y, como el Brennan Center ha estado abogando durante años, limitar el mandato de jueces a un solo período podría reducir el riesgo de que la reelección de jueces termine influenciando sus decisiones.
Otras reformas de financiación de campañas podrían ayudar a asegurarse de que los jueces atiendan a todo el electorado y no a un pequeño grupo de intereses especiales. La financiación pública de campañas, por ejemplo, ha demostrado ser un poderoso antídoto contra la gigantesca influencia de las grandes donaciones en las elecciones estatales.
Y luego está la farsa de que el supuesto gasto independiente en realidad ayuda a los candidatos a recaudar fondos en grandes cantidades. Ahí es donde entra la justicia. Todo esto es legítimo solo porque la Corte Suprema federal efectivamente desreguló la financiación de campañas en la causa Citizens United v. Federal Election Commission hace 15 años.
La Corte ha dado indicios de que considera las contiendas judiciales como algo diferente a las otras elecciones y podría estar dispuesta a permitir la imposición de reglas más estrictas para proteger la independencia de los jueces. Pero los estados deben aprobar leyes para poner a prueba este enfoque.
Todo esto es de gran importancia. Los tribunales y las constituciones estatales desempeñarán una función más grande que nunca, a medida que los tribunales federales dejan de proteger los derechos y la igualdad.
Los tribunales estatales pueden ser un baluarte independiente en defensa de la libertad y la democracia. Esa es la premisa detrás de nuestro proyecto de información sobre los tribunales estatales llamado State Court Report y del emocionante movimiento bipartidario que busca reforzar a los tribunales estatales y resaltar su rol.
Los tribunales estatales pueden desempeñar un papel crucial en la revitalización de la democracia estadounidense… o pueden convertirse en un instrumento más dentro de un sistema polarizado dominado por las grandes donaciones anónimas.
Traducido por Ana Lis Salotti